Puerto Rico: Pueblo o minoría
Fermín L. Arraiza Navas
El debate relativo a si nuestra cultura e idiosincrasia como Pueblo latinoamericano y caribeño, de habla castellana, sería debidamente protegida en caso de consumarse nuestra anexión a los Estados Unidos, es uno "estéril" en el cual nos encontramos inmersos frecuentemente.
Al catalogar este debate como "estéril", no se pretende restarle importancia a la defensa de nuestra identidad única como Pueblo negro, afro-antillano, indio e hispano, enriquecido a su vez por todas las corrientes culturales y económico-sociales de inmigrantes del Mundo entero, que han ido hilvanando esta extraordinaria mezcla del Ser puertorriqueño.
Por el contrario, lo que queremos enfatizar es que nosotros los puertorriqueños, de todas las ideologías políticas, no debemos aceptar predicciones "proféticas" infundadas, vengan del Presidente Clinton o cualquier otro político, al tratar de asegurarnos que a pesar de la posible anexión como "estado" federado, nuestra cultura e identidad como Pueblo serán respetadas; que no desaparecerán.
En este sentido, debe quedar claro, y de eso se ha encargado el Congreso Federal, que cualquier compromiso y legislación aprobada por un Congreso no obliga a un Congreso posterior. De la misma forma, la posición del Presidente actual de los Estados Unidos no necesariamente será la misma que asuman futuros presidentes estadounidenses.
Más aun, las expresiones del Presidente Clinton en torno al respeto de nuestra cultura dentro de una ilusoria "estadidad" federada resultan poco honestas, por no tildarlas de hipócritas, cuando por otro lado vemos cómo se desarrolla una ola de represión "legislada" contra los inmigrantes que desean establecerse en los Estados Unidos, la mayor parte de ellos latinoamericanos.
El trato que ciertos sectores de nuestra sociedad le han dado al tema de la cultura puertorriqueña y de nuestro idioma parte de una premisa equivocada, en tanto en cuanto se trata el asunto como uno sobre derechos de una minoría dentro de los Estados Unidos. En lo concerniente a los derechos de las minorías sería recomendable repasar la "Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas" , y tratar de llegar a conclusiones objetivas sobre si los Estados Unidos están respetando estos derechos dentro de su territorio continental. Por otro lado, Vienen los Estados Unidos obligados a respetar los derechos contenidos en las disposiciones de este Declaración ?; Forman parte del Sistema Legal Doméstico norteamericano las disposiciones contenidas en la "Convención Internacional Para la Erradicación de Todas la Formas de Discrimen Racial" ?
No obstante, el marco jurídico dentro del cual se discute el caso de Puerto Rico es uno distinto. A las minorías nacionales, étnicas, religiosas o lingüísticas dentro de los Estados Unidos no se les reconoce el Derecho a la Autodeterminación e Independencia, según éste ha sido reconocido por las Normas Imperativas del Derecho Internacional Público contemporáneo. A Puerto Rico, por el contrario, se le ha reconocido este derecho inalienable. Esto incluye no solamente el derecho a la independencia política sino además el derecho al desarrollo económico, social y cultural como prerrogativas no solamente individuales sino colectivas de nuestro Pueblo.
En varios escritos anteriores hemos desarrollado cuál es la base jurídica que impide el que Puerto Rico pueda tener como alternativa a su descolonización la "estadidad" federada. No hace falta elaborar que el principal obstáculo al presente es la falta de voluntad en el Congreso para ni tan siquiera ofrecer esta alternativa. Ello no elimina las posibilidades de que intenten "incorporar" nuestro territorio nacional, perpetuando así el sistema colonial de facto que existe al presente. O no es acaso éste el objetivo principal del llamado proyecto Young?
Por otro lado, la comunidad internacional ha expresado su interés apremiante en que las naciones o pueblos intervenidos política o militarmente por otros Estados no pierdan su identidad cultural y jurídica. Esta última, forma parte del acervo cultural Universal, por lo que se requiere que se les facilite el camino hacia la adquisición de "plenas medidas de gobierno propio" y su eventual independencia. Así lo expresó la Corte Internacional de Justicia en el año 1971 al denunciar la presencia ilegal de Sudáfrica en Namibia, describiendo a este último como una entidad jurídica cuya existencia tenía que ser respetada.
Promover la anexión de una nación a otra, promueve a su vez la posibilidad de movimientos secesionistas futuros, lo cual atenta del mismo modo contra el principio de la inviolabilidad de la soberanía territorial de los Estados. Todo este absurdo resultaría en una clara contradicción entre los objetivos primordiales proclamados por la O.N.U. y sus mecanismos o medios para alcanzarlos.
La política de emancipación nacional, promovida por las Naciones Unidas como uno de sus mecanismos primarios para lograr sus objetivos y propósitos de promover la paz y la seguridad internacional, está basada en el principio de autodeterminación nacional defendido, entre otros, por el ex-presidente estadounidense Woodrow Wilson, luego de concluida la Primera Guerra Mundial.
Nuestro derecho inalienable a la autodeterminación e independencia, y como parte de ésta, a la preservación de nuestra cultura y de nuestra propia identidad, está basado no en los derechos reconocidos a las minorías, sino en uno de los principios cardinales que dan vida a la Organización de las Naciones Unidas. Más aun, nuestra identidad cultural queda protegida, y los Estados Unidos obligados a respetarla, a base del Artículo 1 del "Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos" , suscrito y ratificado por 3/4 partes del Senado estadounidense en 1992.
El puertorriqueño que se considere minoría en su propia tierra, lo invito a que experimente las implicaciones de trasladarse y vivir en el continente norteamericano, donde sí se nos considera y se nos trata de forma discriminatoria, como una de tantas minorías nacionales que habitan en los Estados Unidos. Contrario a esta percepción equivocada, el Pueblo de Puerto Rico constituye una mayoría dentro de su territorio nacional, el cual al presente se encuentra intervenido ilegalmente por un poder extranjero. (Este es el llamado colonialismo tan criticado tanto por el Partido Nuevo Progresista como por independentistas y autonomistas). De igual forma han sido definidas las situaciones existentes en distintos territorios como Timor Oriental, Irlanda del Norte, Quebec, Tibet y tantos otros Pueblos sometidos a regímenes coloniales.
Las situaciones en las que se encuentran los habitantes naturales de Hawaii y Alaska, a pesar de haber sido anexados a los Estados Unidos, también son distinguibles de las minorías que conviven en el territorio norteamericano. Se trata de Pueblos con su derecho inalienable a la independencia. Otro grupo de gran importancia está constituido por los Pueblos Indígenas, con peculiaridades un poco más complejas que las que representan los pueblos anteriores. No obstante, tienen un denominador común: haber sufrido el discrimen, la opresión y el racismo del gobierno norteamericano hasta llevarlos prácticamente al exterminio, tratando de reducirlos a meros "grupos folclóricos".
Descansar en las futuras prerrogativas tanto del Congreso como del Poder Ejecutivo federales para la protección de nuestra identidad cultural y nacional como "estado" federado de los Estados Unidos, sería totalmente irresponsable, por no concluir que iluso. Más aun, se estaría cultivando un futuro conflicto étnico, característico de cuando una nación poderosa trata de tragarse a otra más débil. No hay nada más que ver los conflictos suscitados en Europa del Este, Ex-Yugoslavia y la represión sufrida por el Pueblo Palestino, entre otros.
Nuestra cultura, nuestro idioma y nuestra identidad como Nación puertorriqueña sólo se podrán salvaguardar en la medida en que los puertorriqueños controlemos nuestro propio destino. El destino de un Pueblo se controla efectivamente a través de la expresión y respeto de su voluntad soberana en todo aquello que lo afecte; no es depositando su destino en manos extranjeras. Por ello las resoluciones del Comité de Descolonización de la O.N.U., al referirse a nuestro caso, nunca han considerado la anexión como alternativa descolonizadora. Por el contrario, se ha reafirmado en nuestro derecho inalienable a la autodeterminación e independencia.
El debate cultural resulta "estéril" ya que bajo la "estadidad" federada nadie puede garantizar nuestra subsistencia como Pueblo. Promovamos la paz mundial; reafirmemos nuestra identidad puertorriqueña a través de todos los mecanismos legítimos a nuestro alcance. Si somos un Pueblo, por qué permitir que se nos trate como minoría.
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El autor es abogado con maestría en Derecho Internacional Público del Instituto de Derechos Humanos y Derecho Humanitario Raoul Wallenberg, Lund, Suecia.