
Las Carpetas: Ramón Bosque Pérez |
"Y queremos saludar también a dos de las delegaciones más sufridas, quizás de América: a la de Puerto Rico que todavía hoy, después de ciento cincuenta años de haberse declarado la libertad por primera vez en América, sigue luchando por dar el primer paso, el más difícil quizás, el de lograr, al menos formalmente, un gobierno libre. ... a Pedro Albizu Campos toda nuestra emocionada cordialidad, todo nuestro reconocimiento por el camino que enseñara con su valor, y toda nuestra fraternidad de hombres libres hacia un hombre libre, a pesar de estar en una mazmorra de la sedicente democracia norteamericana."(1)
Ernesto "Che" Guevara,
Al Primer Congreso Latinoamericano
de Juventudes, agosto 1960En el 30 aniversario de su
jornada a la inmortalidad
Amar la patria no fue nuestro delito. No haberla amado con toda nuestra intensidad, como lo exigían y continúan exigiendo los tiempos, lo hubiese sido.
Y el amor se manifestó y se manifiesta de muchas y variadas formas: en la lucha por la independencia y soberanía de nuestra nación, en la entrega de la vida, en reclusión --con suma dignidad-- en los calabozos del opresor, en la defensa de nuestra cultura, en los reclamos de mejores condiciones de vida y de trabajo, en la exigencia de igualdad entre los géneros, en las reivindicaciones de los estudiantes, en las luchas por la autonomía universitaria, en la defensa de nuestros recursos naturales, en las contiendas sociales de los sectores culturales, religiosos, educativos, sindicales, marginados... desde las pequeñas reuniones de esquina o en el hogar hasta la participación electoral, desde el sencillo volante hasta el semanario Claridad, desde los piquetes menudos hasta la huelga nacional, desde las escuelas públicas hasta la universidad, desde el primer paso hasta el largo e interminable camino, desde el pequeño sacrificio personal hasta el último...
Tan profundo, intenso e incondicional ha sido nuestro amor por la patria por tantas y tantas décadas, que ellos pretendieron criminalizarlo. Fueron ellos los que no toleraron tanto amor. Fueron ellos los que cambiaron el amor por servilismo, entrega, odio, corrupción, venganza, asesinatos... Fueron ellos los que conspiraron para intentar socavar nuestro amor. Fueron ellos los que delinquieron y continúan delinquiendo, sin escrúpulos. Son sus delitos de persecución por razón ideológica los que quedaron impunes, porque jamás fue presentada querella criminal alguna por violación a los derechos constitucionales y civiles de sus semejantes.
Muchos de sus semejantes resistieron y confrontaron estoicamente el reto de verse perseguidos, atacados, hostigados, vilipendiados y humillados, por algunos familiares, por algunos vecinos, por algunos patronos y por los funcionarios gubernamentales llamados a honrar una débil constitución impuesta y mancillada, convertida en pacotilla por sus propios actos.
Mas, continuaron enarbolando la bandera del amor a pesar de la ira que en su contra se desató, a pesar de la que continúa desatándose; aún cuando ya se conoce parcialmente la verdad de aquellos tiempos y aún cuando en unas décadas se conocerá la verdad de nuestros tiempos -las otras formas tecnológicas más sofisticadas de perseguir para tratar inútilmente de rendir la voluntad de este amor. En este empeño, también recibieron el apoyo y solidaridad de otros familiares, amigos y vecinos. Sus historias y vivencias individuales de acoso y hostigamiento por su ideología y creencias, reconstruirán nuestra historia y memoria colectiva; y obstruirán los esfuerzos de aquellos que quieran reescribir la historia, como tantas otras veces -incluso recientemente, nos ha sucedido.
Se acercan los tiempos de probar nuevamente el amor patrio frente a la represión oficial e institucionalizada. La aparente pasividad y tranquilidad experimentada luego de haberse denunciado y redescubierto -oficialmente- el esquema de persecución seguido por la Policía de Puerto Rico, demás dependencias gubernamentales, patronos privados y agencias federales dará paso a nuevas confrontaciones. Estas luchas estarán inmersas en, y serán producto de, toda la política represiva y privatizadora experimentada y asentada durante la incumbencia del Gobernador Pedro Roselló González; política vinculada inexorablemente al gobierno y a las agencias federales, porque no es pura casualidad que el actual Superintendente de la Policía de Puerto Rico sea a su vez agente del FBI.
Hemos visto los ejemplos más recientes de la liberación de esta tensión acumulada. Hemos participado en algunas de las demostraciones públicas realizadas por amplios sectores de nuestro Pueblo en rechazo a la política gubernamental de privatización, preludio de las que continuarán desarrollándose en los próximos meses. El Paro Nacional del 1ro de octubre en contra de la política gubernamental de privatización y de la venta de la Telefónica ha sido la manifestación más concurrida de todos los tiempos. Así también, el movimiento obrero y otros sectores sociales han iniciado otras demostraciones en repudio a la práctica gubernamental de desaparecer el patrimonio nacional.
Las demostraciones de los estudiantes universitarios contra esta política de privatización, contra la interferencia oficialista en los leves reductos de autonomía universitaria y contra las provocaciones de los funcionarios de turno, han sido otros ejemplos. De otra parte, los confinados en nuestras instituciones carcelarias invocan el diálogo, la vindicación de sus derechos y el desistimiento de la represión, entre otras.
Finalmente, aunque no de menor importancia, se destaca el movimiento en reclamo de protección a nuestra ecología y recursos naturales, cada vez con mayor auge, combatiendo la política pública de saqueo y destrucción de nuestra madre naturaleza. Además, se encuentran generalizadas las exigencias de necesidades básicas que el gobierno no ha podido suplir adecuadamente -tales como vivienda, salud y educación, entre otros- y que por el contrario ha menoscabado con sus actuaciones. Así también, descolla el rechazo a la corrupción oficial, cada vez más abierta y descarada, y al auge de la criminalidad. Se rehuye atender las raíces de nuestros problemas sociales y se implantan programas ficticios o represivos como remiendos.
No ha de pasar mucho tiempo antes de que se incrementen los signos más evidentes del malestar general y la reacción en contra de esta represión social, de la militarización de las fuerzas represivas, de la privatización de los activos del Pueblo y de la política impositiva de un programa de anexión estadista desarrollados por esta administración gubernamental en flagrante violación al principio de autodeterminación y el derecho a la independencia de nuestro Pueblo.
En el plano de la determinación final de nuestro destino como Pueblo, se continuarán sucediendo los eventos cíclicos poco fructíferos -antes de "redefinición y superación" del ELA, ahora de "incorporación" federal- que al fin y al cabo resultan en una evasión al logro de una verdadera solución definitiva. Este entretenimiento y devaneo del Congreso de Estados Unidos nos adormece periódicamente. Al presente nos encontramos entumecidos en el período del Proyecto Young, antes llamado de muchas otras maneras.
Sin embargo, formas creativas de lucha y denuncia de nuestra condición colonial se unen a los espacios salvaguardados por mucho tiempo -e.g. la franquicia electoral. Así, el movimiento de renuncia a la ciudadanía de Estados Unidos constituye un acto simbólico y al mismo tiempo concreto para acentuar, una vez más, las contradicciones del régimen colonial. Este reclamo de la ciudadanía puertorriqueña evidencia nuestra personalidad jurídica colectiva, como nación caribeña y latinoamericana distinta a la entidad jurídica estadounidense. De igual manera, la lucha por la excarcelación de nuestros prisioneros políticos cobra suma relevancia en estos momentos, tras el apoyo nacional e internacional que ha generado su solicitud de libertad incondicional. Ellos, por su amor patrio, están sufriendo con gran intensidad y crueldad, mayor represión y discrimen despiadado.
De otra parte, en el foro internacional los procesos de descolonización formal continúan avanzando al fin del siglo -el último desplazamiento en esta trayectoria en julio pasado fue la ex-colonia británica de Hong Kong. Al presente, Puerto Rico es el territorio colonial de mayor población en el mundo.
En este contexto, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ratificado por los Estados Unidos en 1992, ofrece a nuestra nación amplia protección. Entre las garantías reconocidas en ese instrumento internacional al Pueblo Puertorriqueño, se incluyen el derecho a la autodeterminación, libertad de pensamiento y conciencia, la libertad de expresión (que comprende buscar, recibir y difundir ideas de toda índole), la libertad de asociación, el derecho al voto en los procesos políticos y a la participación en la dirección de los asuntos públicos de todo ciudadano, el respeto a la vida cultural propia y al idioma, entre otros.
Estados Unidos sometió su primer informe en el año 1995, en cumplimiento con el Art. 40 del Pacto, y se refirió a Puerto Rico en el asunto sobre la implantación del primer artículo sobre autodeterminación. Se describió a Puerto Rico como un "Commonwealth of the United States" desde el 25 de julio de 1952 y se aludió al proceso de referéndum de noviembre de 1993. Sin lugar a dudas, en la discusión de nuestro destino político y los derechos de los ciudadanos puertorriqueños, el Pacto tomará un lugar prominente y será objeto de debate, junto a otros instrumentos internacionales que previamente han forjado la discusión sobre el desenvolvimiento de nuestro status político como, entre otras, la Resolución 1514(XV) de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) (Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales) y las múltiples resoluciones del Comité de Descolonización de la O.N.U.
En el contexto de las luchas sociales que emergerán del presente al fin del siglo, así como en el nuevo milenio, tanto en el ámbito nacional como en el panorama mundial, resulta de singular valor esta colección de ensayos y documentos en torno a la represión sufrida por los puertorriqueños amantes de su patria. Como en lo que a la represión oficialista refiere, la historia ha de repetirse con nuevas sutilezas, subterfugios y tecnología, nos corresponde conocer aquellos regímenes de terror previo; para reconocer cuándo comenzamos o continuamos siendo víctimas de los mismos esfuerzos de criminalización de nuestro amor patrio e ideario y para responder creativamente, con la "inteligencia" y todo el amor que requieran esos momentos.
Fuimos víctimas de quienes creen en una "democracia formalista", de pobre contenido; de quienes promueven la intolerancia -en parte, asentada sobre nuestra ignorancia- de cualquier cuestionamiento, pensamiento, acción o ideología contraria al plan oficialista. Debido a que ignoramos la relación que existe entre la extensión de los derechos civiles a todos los ciudadanos de una nación y la posibilidad de vida democrática, debemos proponernos educarnos y educar a nuestros semejantes sobre los devarios que provoca la intolerancia, lo cual a su vez, reafirmará nuestra identidad. Este esfuerzo del Centro para la Investigación y Promoción de los Derechos Civiles es un paso más en ese derrotero.
Ello, sin perder de vista que la intolerancia de algunos no escucha razones, que su odio es capaz de destruir inmisericordemente y que entonces "sólo cabe un pacifismo beligerante para defendernos de los que nos odian, mientras seguimos tratando de construir una cultura de paz, de la tolerancia, una cultura positiva de la diversidad." José María Mendiluce, El Amor Armado, Ed. Planeta (1996), pág. 178. "Tenemos que armar el amor para que florezcan obstinadas primaveras. Para que no logren vencer los que quisieran un invierno eterno para la libertad de nuestras mentes y de nuestras emociones. Para los que quisieran que no existiéramos aquellos que justamente, le damos un poco de salsa a esta vida." Id., pág. 95
Como bien conocen los queridos(as) funcionarios(as) y amigos(as) del Centro para Disponer de los Documentos Confidenciales... -entre ellos la Sra. Bezares quien compartió con las víctimas sus procesos de catarsis al momento de entrega de sus carpetas, día tras día- las palabras de estos ensayos y documentos, nunca podrán ni pretenden, recoger las vivencias, sentimientos, rememoraciones -conmovedoras y en ocasiones desgarradoras- de muchos que sufrieron persecución. Éstas quedarán en lo íntimo de cada una de las víctimas de esta práctica, en los diminutos espacios y experiencias que algunos afortunados compartieron con aquéllos y en nuestra conciencia colectiva.
Nos clasificaron o catalogaron como subversivos por emitir "libremente" nuestras opiniones y nuestras ideologías distintas, al reclamar los derechos estatuidos por el propio sistema, al clamar por justicia, al abogar por mejores condiciones de vida, de trabajo, y políticas. Y somos una nación subversiva, sin que ello sea ilegal, ni delictivo, sino porque es nuestro derecho.
Estamos dispuestos a defender nuestra identidad, nuestros derechos, nuestra cultura, nuestros patrimonios, nuestros recursos naturales y nuestro territorio. Todo porque somos amantes intensos de la patria. En este empeño, son muchos los caminos y caminaremos todos los senderos necesarios -parcial o totalmente, unos u otros- que nos lleven por ese rumbo, ya sea catalogados como subversivos o simplemente como amantes incondicionales de nuestra patria.
Tomando prestado el pensamiento a un ilustre defensor de nuestra nacionalidad y puertorriqueñidad que mucho apreciamos --el licenciado José Enrique Ayoroa Santaliz-- quien antes ha expresado "Aspiramos a la Justicia movidos por el amor"; parafraseándole y asumiendo nosotros toda la responsabilidad, les exhortamos:
Aspiremos a la subversión movidos por el amor.
José Juan Nazario de la Rosa
Juan Santiago Nieves
octubre de 1997
San Juan, Puerto Rico
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(1) La segunda delegación de jóvenes a que se hace referencia es la de Estados Unidos, sobre la cual expresa: "Pero quisiera también saludar hoy, por paradójico que parezca, a la delegación que representa lo más puro del pueblo norteamericano. Y quisiera saludarla, porque no solamente el pueblo norteamericano no es culpable de la barbarie e injusticia de sus gobernantes, sino que también es víctima inocente de la ira de todos los pueblos del mundo que confunden a veces un sistema social con un pueblo."
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