JUNIO
- Todos estamos en este mundo para santificarnos, no para otra cosa.
- Mientras más cerca está el alma de Dios, menos poder tiene el mal sobre
nosotros.
- En medio de mi trabajo, puedo elevar mi corazón a Dios y eso es oración.
- Cuando viajamos, al pasar por un pueblo enviamos un mensajito al Señor que
está allí en el sagrario.
- Estoy segura que El, el solitario del sagrario, derrama muchas bendiciones
sobre aquellos que lo visitan.
- Todos podemos, sea que estemos enfermos o no podamos dormir, hacer visitas
espirituales al Santísimo.
- Cada día tenemos que crecer en el amor a Cristo.
- Lo que no sirve para mi, no sirve para los pobres.
- Todos recibimos la gracia del estado, lo importante es cooperar con ésta.
- Nos santificamos haciendo aquello que Dios quiere de nosotros.
- Nunca tengas miedo a ser generoso con Dios.
- Los lacios bien formados son una gran ayuda para el sacerdote.
- Hemos de rezar por los sacerdotes, aliviar sus penas, pero con el debido
respeto. Todos debemos proteger su vocación.
- El cristiano debe estar dispuesto a cualquier sacrificio por amor a Dios.
- Somos llamados a crecer espiritualmente todos los días por amor a Dios.
- Tenemos que trabajar según lo que El quiere, donde El lo quiere, porque El
lo quiere.
- Con nuestros pecados obstaculizamos la obra de Dios.
- Al terminar la oración debemos dejar allí el corazón en las manos de María
para que ella lo introduzca en el corazón de su divino hijo.
- Hay que fortalecer la familia, es ella el centro de nuestras comunidades.
- Una familia unida es un testimonio para todos.
- Cada uno está en el sitio y puesto que Dios quiere, pero depende de
nosotros realizarlo bien.
- El crucifijo nunca debe faltar en la habitación de una hermana, ni en
ningún hogar cristiano.
- Las cosas materiales son necesarias, pero no indispensables. Lo
indispensable es intagiable. Quizás por eso nos distraen.
- Dios tiene un propósito para cada cosa, no permite nada sin razón; confía
en El.
- De una u otra forma todos somos responsables de los demás.
- Dios nos ama a todos y nosotros lo amamos a El, pero nunca podrá la
criatura amarlo como El nos ama.
- Si quieres ser santo tienes que aceptar el sacrificio.
- Nos santificamos a través del cumplimiento de nuestros deberes.
- Humildad y mansedumbre van juntas, pero no son lo mismo. No es dejarse
aplastar, pero si conservar la dignidad de ser humano.
- Tenemos que unir los esfuerzos; lacios, religiosos, sacerdotes, par salvar
a la familia.
Volver