MAYO

  1. Estemos siempre ocupados, pues la mente desocupada es taller del vicio.
  2. No siempre encontraremos la respuesta a nuestras dificultades a la oración, pero siempre encontramos el consuelo y la fortaleza que necesitamos.
  3. El mundo necesita paz; está hambriento de amor, de amor de Dios.  Debemos compartir nuestro amor.
  4. Hemos nacido en un mundo idólatra; debemos hacer oración y sacrificio por la salvación del mundo.
  5. El apostolado es esencialísimo, pero no es lo primero.
  6. Nuestra vida debe ser alegre, con la alegría de los santos.
  7. Somos meros instrumentos de Dios.
  8. El matrimonio debe acostumbrarse a rezar el padre nuestro antes de acostarse.  Así, si algo ha sucedido durante el día, al llegar a la frase “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos”, mirarse a los ojos, darse un beso e irse tranquilos a dormir.
  9. ¡La bendición de una madre tiene tanto poder ante Dios!
  10. El apóstol debe ser alegre, persona de oración, entregado a Dios.
  11. Nuestra vida debe ser la llama que atrae las almas que Dios quiere lleguen a El a través de nosotros.
  12. Mientras más cuesta el sacrificio más vale y más nos bendecirá Dios.
  13. Vivamos lo que Ella nos pide: Oración y Sacrificio.
  14. Al demonio no le gusta la humillación; le gusta la rebeldía.
  15. Las manos sacerdotales son sagradas.  Dios las tiene en nosotros para hacerse presente en la Eucaristía.  ¡Qué bendición qué don!
  16. Mi lengua no debe pronunciar palabras de las que después tenga que arrepentirme.
  17. Nuestras manos deben estar dispuestas a ayudar, a cooperar.
  18. No debemos dejar pasar una conversación sin hablar directa o indirectamente de Dios.
  19. Dios es el dueño y Señor de todo.
  20. Contemplamos a Cristo para que El nos enseñe cómo debemos vivir, cómo debemos pasar cada día, cada hora del día y de la noche.
  21. Con frecuencia al empezar un apostolado, hay que ir con los ojos cerrados hasta que El va enseñando el camino.
  22. Ningún sacrificio es grande cuando Dios lo pide.
  23. Tratemos de cultivar el desprendimiento; no tener el corazón apegado a nada.
  24. No seamos escrupulosos; pero sí delicados de conciencia.
  25. Hagamos todo bajo la Luz del Espíritu Santo.
  26. No es fácil la vida en común, ni en la vida religiosa ni en el matrimonio, pero es posible.
  27. Debemos hacer siempre el querer de El, no el nuestro.
  28. No sabemos el bien o el mal que hacemos con nuestras palabras.
  29. Los dones son regalos de Dios y para su gloria debemos usarlos.
  30. Hay que pedirle al Espíritu Santo que nos inspire al momento de hablar no importa la situación en que nos encontremos.
  31. Debemos meditar las virtudes de la Virgen y preguntarnos, ¿cómo haría Ella esto?

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