UN SUEÑO HECHO REALIDAD

SANTUARIO DE FÁTIMA EN PUERTO RICO

 

            

  

Madre M. Dominga Guzmán Florit, OP.

SIERVA DE DIOS

 

                        

RÉPLICA DEL SANTUARIO DE FÁTIMA
 

Página Principal

Calendario

Construcción Santuario

Madre Dominga

Sor Celeste Ortiz

Sor Lucila Rivera

Pastoral del Santuario

Presentaciones sobre el Santuario

Catequesis de Fátima

Meditación Primeros Sábados

Enseñanzas de los Valores

Junta Centro Familiar

Charlas y Conferencias

Secreto de Fátima

Trasfondo

Comentarios

Sor Lucila Rivera, O.P.

    Conocimos a Sor Lucila en nuestros años de estudiantes de Escuela Superior en la Escuela de Pasarell en Comerío, Puerto Rico. Fuimos parte de "sus hijos".

    Luego de muchos años dedicados a la enseñanza y de haber participado activamente en distintas organizaciones de servicios a la comunidad entra Sor Lucila a formar parte de la Congregación de las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.  Por años perdimos contacto con ella hasta que el Señor nos condujo una vez más a mantener comunicación frecuente con ella. Fue en una de nuestras visitas acostumbradas de mi esposa Adelina y yo al convento de Yauco, donde Sor Lucila nos presentó a Sor Celeste y ambas nos explicaron del sueño de Madre Dominga en relación a la construcción de un lugar en los terrenos del convento donde los peregrinos pudiesen acudir a efectuar sus retiros y elevar sus plegarias. 

    La petición original de Sor Lucila fue que le ayudásemos a construir un quiosco o caseta donde ella pudiese recibir a "sus muchachos de Comerío" cuando la visitaran. Nos comprometimos a ayudarla y es de ahí que nació nuestra relación posterior con Sor Celeste, ya que las primeras aportaciones que logramos recaudar entre un buen grupo de amigos comerieños, en su mayor parte de la Casa Comerío, no fueron usadas para el quiosco de Sor Lucila si no que las cedió a Sor Celeste para dar comienzo a la construcción de la Plazoleta de la Virgen que se encuentra en el patio del convento. Querían que Madre Dominga, quien estaba delicada de salud, no muriese sin ver realizado parte de su sueño.

    El deceso de Sor Lucila en agosto de 1999 nos lleva nuevamente a reafirmar, a su nombre y en el de Madre Dominga, nuestro compromiso de ayudar en alguna forma a terminar la construcción del Santuario.  Esperamos que los que lean este relato puedan ayudarnos a cumplir este compromiso y que las generaciones por venir puedan disfrutar del ambiente de sosiego, paz y tranquilidad de alma y de espíritu que se conseguirá en el Santuario.

    Sor Lucila también "lo verá desde el cielo" junto a Madre Dominga y ambas se alegrarán de ver este sueño hecho realidad.

Contamos contigo.



2008